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domingo, 28 de enero de 2018

Competitividad en la NTNU: mi experiencia

Mi primer cuatrimestre en la NTNU por fin ha terminado y estoy inmersa en unas largas y tediosas vacaciones de Año Nuevo Chino. En las dos útimas semanas de clase experimenté una extraña mezcla de sensaciones: por un lado, estaba deseando que todo terminase de una santa vez y poder vivir como las personas normales. Por el otro, la llegada de las inevitables vacaciones me atormentaba: no solo porque me apasione ir a clase, sino porque era consciente de que todas mis amigas más cercanas volverían a sus países y yo me iba a quedar más sola que la una. Precisamente acabo de despedir a la última en el aeropuerto. 

Como ahora tengo tiempo de sobra que perder, he hecho una balanza de mis cuatro meses en la universidad y he llegado a la conclusión de que probablemente hayan sido los más locos de mi vida. No porque me haya pasado el rato saliendo como si no hubiera mañana (¡ojalá!), sino porque en mi afán de ser buena alumna he perdido por completo la cabeza.

Empecemos por el principio. Como seguramente haya dejado caer en alguna ocasión, yo nunca he sido una persona competitiva. Antes de Taiwán, mi máxima aspiración en la vida era graduarme, conformarme con un trabajillo cutre y, si acaso se presentase la oportunidad, hacer un pequeño viaje a Asia cuando rondase los treinta. Ahora mi punto de vista ha dado un giro de 180 grados y quiero algo grande, sé que tengo un potencial que no debo desperdiciar. Pero estudiar en la NTNU es CARO, y cuando solo llevaba un mes de curso se me ocurrió la genial idea de alquilar un apartamento sola en el centro de Taipei, que se convirtió en una gran carga económica. Así que dependo de la beca de la NTNU para salir adelante, pero en el segundo año se concede a muy pocas personas (tal vez cuatro o cinco), y los profesores, obviamente, favorecen a los alumnos con mejores notas.

Por eso decidí que yo iba a ser la mejor y me volqué en los estudios al 100%. Progresivamente, se convirtió en una obsesión enfermiza: en cuanto salía de clase empezaba a hacer deberes y a estudiar en el metro, y a veces incluso los empezaba en el descanso para comer o en los descansos entre clases. Llegaba a casa a eso de las nueve y continuaba. Siempre intentaba entregar todo antes de tiempo y si me era posible hacía ración doble. En época de exámenes, repasaba el día entero y no me permitía salir de casa bajo ningún concepto, estudiaba una media de doce horas al día para asegurarme de que memorizaba todo tal cual los libros, pues ya os podréis imaginar que en chino es muy fácil cometer errores. Mi vida se convirtió en un ir y venir constante y siempre estaba alterada. Si tenía algo mal en los deberes, en seguida me venía abajo, y sacar menos de un nueve en un examen era una vergüenza imperdonable. Fui mucho más dura conmigo misma de lo que fueron los profesores, y mis esfuerzos nunca me parecían suficientes. Las escasas veces que me permitía el lujo de salir de casa hacían que me sintiese un ser abominablemente negligente.

También en esta etapa, descubrí que no solo existen conductores agresivos, sino también peatones agresivos, y por supuesto, yo soy uno de ellos. Cualquier cosa que no tuviera relación con las notas era una absurda pérdida de tiempo y tenía una agenda ridículamente apretada, así que iba por la calle como loca y si me cuadraba en sitios con mucha gente o personas lentas delante, perdía los estribos. Perder el metro también se convirtió en una derrota inaceptable, y esperar por los semáforos me ponía literalmente ansiosa. De hecho, precisamente durante estos meses he desarrollado un comportamiento ansioso, y cuando se me acumula mucho estrés noto que mi corazón va a cien por hora y también tengo dolores esporádicos en el pecho, propios de los ansiosos.

Pero, ¿cómo de terrible es la competitividad en mi grado? Os contaré el ejemplo más rotundo. Hace un par de meses tuve un control de la asignatura más difícil que tenemos en primero: Integrated Chinese. Saqué un 99 en ese examen porque se me olvidó poner un puntito, y lejos de estar contenta por la nota me sentí muy decepcionada conmigo misma. Pero la cosa no acaba aquí: mi compañera vietnamita me superó con creces sacando no un cien, sino un 110, pues contestó una pregunta extra para añadir puntos que nadie sabía porque no entraba en la materia. Y este es mi día a día en la NTNU: por mucho que me esfuerce, siempre hay un vietnamita que me supera. No logro entender su capacidad inhumana para saberlo todo. La última semana de clase mi nivel de estrés alcanzó cuotas tan delirantes que tuve pequeñas discusiones con todos los profesores porque creía que mis notas no eran suficientemente altas, y di las vacaciones con un mal sabor de boca por culpa de mi actitud. Se me fue completamente de las manos.

Ahora que ya han terminado los exámenes no me siento realmente satisfecha con los resultados (en dos asignaturas ni siquiera llegué a una media de nueve). Considero que hice esfuerzos en vano, y aunque no estoy dispuesta a tirar la toalla sí considero necesario tomar las cosas con más calma. Concienciarme de que la falta de beca no es el fin del mundo, pensar en positivo y aprovechar las ofertas de empleo abundantes de Taipei son mis nuevas metas para el cuatrimestre que viene, porque el papel de chica diez me viene grande y por momentos siento que está afectando a mi salud. En resumen, debo adoptar la filosofía de Dennis Brown y dejar de verlo todo blanco o negro, aceptar las cosas como vienen, buscar soluciones a los problemas y abandonar mi actitud derrotista y competitividad exacerbada.



sábado, 25 de noviembre de 2017

Vida universitaria en Taiwán: Mis tres meses en el departamento de chino de la NTNU

Llevo ya casi tres meses estudiando chino en el Department of Chinese as a Second Language de la NTNU (National Taiwan Normal University) y tengo tantas, tantísimas experiencias que compartir con vosotros, ¡que no sé ni por donde empezar!  

Todo empezó el cinco de septiembre. Aunque el curso no se inauguró hasta el once, tuvimos que ir a la universidad una semana antes para participar en un "camping" orientativo. Esperaba cursilerías a tope, ya sabéis: lo típico de formar espíritu de equipo, conocer a los compañeros, etc., pero en realidad solo fuimos a muchas charlas e hicimos tours por el campus. Entre otras cosas, también conocimos a los profesores de nuestro departamento, nos hicieron exámenes de nivel para dividirnos en grupos, y hubo una ceremonia de bienvenida que parecía bastante impresionante, pero a la que no pude ir. Sin embargo, sí fui a otra, más solemne, con charlas del director de la universidad y demás peces gordos, en la que nos tuvimos que levantar para cantar el himno de la universidad y hasta hacer reverencias. Mis compañeros usaban sus teléfinos impasibles. Yo prestaba atención a todo y me aguantaba las lágrimas de la emoción para no parecer tonta. Llevaba tres años esperando aquel momento.

 

Por lo demás, estaba tan nerviosa que el primer día del camping literalmente vomité en la calle, y me sentí enferma hasta que volví a casa. Estaba hecha un saco de nervios, totamente convencida de que no daba la talla. Hacer amigos tampoco es mi fuerte, y de hecho esas primeras semanas de universidad fueron una tortura para mí: sentía una presión enorme. Pero me impresionó la amabilidad que recibí de todo el mundo: los alumnos de segundo, que fueron los encargados de organizar el camping, los profesores, los orientadores, y la gente de la NTNU en general. A pesar de mis miedos, me sentí protegida en cierto sentido: todos me tendieron su mano, y podía sentir que me ofrecían ayuda de manera sincera y desinteresada. En otras palabras, la bienvenida no podría haber sido más calurosa. 

La primera semana no tuvimos clases formales. A pesar de mis nervios, me sentí en el paraíso: no había una sola asignatura que no me entusiasmase. Me pareció que aquella carrera había sido diseñada para mí, y no quería que las clases terminasen. Los profesores son maravillosos. En primero solo tenemos tres, así que todos nos conocemos bien. Esperaba que fueran duros con nosotros, pero en realidad es exactamente lo contrario: no hacen sino darnos facilidades, y su profesionalidad hizo que cayera rendida a sus pies desde el primer día. No tienen nada que ver con los profesorzuchos que tuve en mi antigua universidad, que más de uno parecía que vivía para joder a los alumnos. Los profesores se esfuerzan por crear espíritu de equipo y a menudo nos ponen a hacer debates en pequeños grupos para que las clases sean dinámicas. Aprendemos rápido pero bien (en cada asignatura ya hemos terminado cinco lecciones desde septiembre hasta ahora), y en tan solo unos meses he mejorado a una escala inimaginable, parece cosa de magia. Estoy inmensamente satisfecha con la carrera, y no cambiaría absolutamente nada. A continuación, os voy a contar un poquito sobre algunas de las asignaturas más interesantes de este cuatrimestre: 

- Contemporary Chinese: Characters (漢子學習). En un principio, esta era la que más me atormentaba. Creía que se trataba de memorizar caracteres a lo bestia, pero nada más lejos de la realidad: básicamene estudiamos los orígenes de los caracteres, su estructura, y aprendemos a escribirlos correctamente. Es apasionante descubrir la historia de cada uno de ellos. Espero hacer una entrada sobre esto pronto. 

- Chinese Traditional Dietary Culture (中國傳統飲食文化) . Me parecía la más misteriosa, y de hecho es también súper interesante. Aprendemos sobre la historia de la comida china, sus orígenes, las variedades de cada región, los modales en la mesa, los festivales chinos relacionados con comida y las leyendas que hay detrás, las comidas y tradiciones de los cumpleaños tradicionales chinos, cultura del alcohol chino, Año Nuevo Chino, etc. 

- Chinese for Tourism (觀光華語). Todo lo que aprendemos en esta clase parece obvio y fácil (tipos de hoteles, tipos de turismo, claves para atraer el turismo, etc.), pero a la hora de la verdad no es tan fácil memorizar estas cositas y explicarlas en un examen. (Por suerte, nuestra profesora es muy generosa.)

Las asignaturas restantes son todas obligatorias y están más enfocadas hacia la lengua: Integrated Chinese, Training in Listening, Training in Conversation, Training in Reading and Writing, Contemporary Chinese. 

Por supuesto, independientemente del nivel de los alumnos, cualquier idioma que no sea el chino está prohibido en clase. Tal vez esto os lleve a pensar que esta carrera debe ser muy estresante. Y en efecto mucha gente me advirtió de lo horrible que sería mi vida una vez empezase a estudiar, pero no comparto su opinión, tal vez porque ya me acostumbré a este ritmo de vida meses antes, en verano: yo era más estricta conmigo misma de lo que mis profesores lo son ahora, así que no siento presión, aunque sí me estreso cuando se me juntan muchas cosas, como es natural. Mis compañeros se quejan a menudo: creen que tenemos demasiados exámenes, 聽寫 ting1 xie2 o dictados, presentaciones, y deberes. A mí no me parece que la carga de trabajo sea excesiva, así que solo caben dos posibilidades: o mis compañeros creen que todavía están en el instituto, o yo soy demasiado trabajadora. Para mí, con un par de excepciones, todo ha sido muy fácil hasta la fecha, y a veces desearía acelerar el ritmo de las clases. 

En cuanto a mis compañeros, este año parece que la variedad brilla por su ausencia: de 32 alumnos, doce son vietnamitas. El resto, en su mayoría, son japoneses y coreanos, y también hay una chica alemana, dos rusos y un par de americanos. Es muy fácil hacer amigos y en general son todos muy abiertos. Como ya comenté en una entrada anterior, además estamos divididos en tres grupos pequeños (A, B y C), así que nos conocemos bien y las clases son interesantes y amenas. No conseguí estar en el grupo de nivel alto como me proponía, pero ahora me parece un alivio. Aunque a veces me aburro soberanamente en el grupo medio o B, no creo que yo pudiera encajar en el nivel alto después de abandonar los estudios durante tres años. Aunque mi chino hablado es muy bueno, la parte escrita tiene demasiadas lagunas, y los profesores me lo han dicho sin tapujos. De todas maneras, también me han asegurado que si mejoro cabe la posibilidad de que me asciendan al grupo A (el nivel alto), pero estoy decidida a rechazar si se da el caso: los compañeros del grupo A son todos vietnamitas excepto un americano y una indonesia. A sus clases les falta el ambiente internacional de los demás grupos, y ellos mismos han admitido que son aburridas y que querrían más variedad. Por otro lado, la carga de trabajo es mucho mayor: mientras que nosotros aprendemos nuevas palabras y hacemos una redacción de vez en cuando, ellos ya aprenden poemas clásicos y cómo traducirlos a chino moderno. No me da miedo el trabajo, pero tengo mucho más que hacer aparte de estudiar y sé que sería una locura tener más presión todavía. 


También hubo muchas cosas que me chocaron. Una de ellas fue la charla obligatoria con el orientador, un hombre entrado en años que los de segundo han apodado "Liang baba" (papá Liang) porque es el típico que le gusta dar el sermón en cada oportunidad que pilla. Pero se hace querer. En la "entrevista", charla, conversación o lo que fuera que tuvimos, me hizo preguntas sobre mi vida en general e insistió en que hiciera ejercicio y tomase mucha agua, pero me impactó que además de eso me hiciera un cuestionario sobre mi casa y su equipamiento. Cuando terminó, me soltó "bueno, y ¿a qué hora te viene bien que me pase para echar un vistazo y comprobar que tu casa es segura?" Me quedé helada. Se auto invitó a mi casa, y más tarde me enteré de que en realidad fue a las casas de todos mis compañeros. Es una norma de la universidad para protegernos. 

Por otro lado, graduarse es mucho más complejo que en España. Aparte de estar obligados a cursar al menos una asignatura de cada bloque (matemáticas, ciencias sociales, un segundo idioma, etc.), la educación física y el inglés son obligatorios hasta terminar tercero. En el primer cuatrimestre, todos vamos a la misma clase de educación física, pero en el siguiente podremos escoger un deporte que nos guste e ir por nuestra cuenta. En cuanto a las clases de inglés, al haber cursado inglés en otra universidad antes, he conseguido convalidarlas y conseguir los créditos directamente. Pero la cosa no acaba aquí: además, también hay que hacer Service Learning. A estas alturas sigo sin tener claro el concepto, pero básicamente son charlas obligatorias sobre las que después tenemos que escribir una reflexión de trescientos caracteres, en chino. Como mínimo hay que ir a cuatro, y yo ya llevo tres este cuatrimestre. Las dos primeras fueron un sinsentido, pero he de reconocer que la última estuvo muy interesante: primero nos pusieron un documental sobre sordomudos poetas (Deaf Jam, creo que se llama) y después una chica sordomuda nos explicó cómo es su día a día. 

También tenemos muchas celebraciones: cena de Año Nuevo, celebración de los cumpleaños de todos los alumnos que cumplen de X a Y meses (julio a diciembre la última vez, nos trajeron pizza y Coca Cola), festivales de comida extranjera organizados por los propios alumnos, excursiones, etc. 

Además, cada nueva promoción de alumnos debe diseñar su propia camiseta en el primer cuatrimestre, y ésta se usa en ocasiones especiales. La nuestra quedó bastante horrenda, pero fijaos en los países que forman el caracter 華 hua2 (el primer caracter del nombre de nuestro departamento en chino 華語系 hua2 yu2 xi4). No aparece España, sino otra nación que me representa de verdad. 




Supongo que os habéis dado cuenta de que estoy enamorada de mi universidad. Pero lo que más me gusta de la NTNU son los clubs. Suenan a americanada, pero la variedad y calidad son realmente imponentes (de hecho este año hay más de cien en total, si no recuerdo mal). La primera semana, cuando montaron la "feria" de clubs, los ojos me hacían chiribitas: me quería apuntar a todos. La NTNU tiene clubs de caligrafía china, cosplay, guitarra, instrumentos clásicos chinos, judo, ópera china, budismo, coches, cultura aborigen de Taiwan, cerámica, café, tarot, danza, marionetas modernas, kungfu, etc. Yo solo me apunté al Childhood Education Club (兒教社)  por culpa de mi apretada agenda, y rara vez puedo ir a sus reuniones, pero sí puedo participar en algunas de sus actividades fuera de la universidad. Cuando saco tiempo para ir a las reuniones, no es raro que salga de allí a las nueve y pico de la noche, pero vale la pena: me brinda la oportunidad de hacer estas fotos tan chulas. Por si os pica la curiosidad, podéis ver las listas completas de todos los clubs de la NTNU aquí. 





En definitiva, la NTNU es el tipo de sitio donde puede pasar cualquier cosa en cualquier momento, y hace que una se sienta viva. El departamento de chino ha superado con creces mis expectativas, y me siento bendecida por tener la oportunidad de estudiar en una gran universidad como la NTNU. Soy consciente de que estos serán los mejores años de mi vida, y estoy decidida a vivirlos intensamente. 


sábado, 19 de agosto de 2017

19 de agosto de 2017: Toiler on the Sea

Queridos lectores: 

¡Sigo teniendo TANTAS cosas pendientes por contaros! Pero he estado tan ocupada desde mayo que no doy abasto. Mi rutina diaria es la siguiente: llego a casa a las nueve de la noche todos los días y me levanto a eso de las 7:30 - 8:00. Cuando llego a casa, me permito un descanso de una hora escasa y me pongo a estudiar chino hasta la una o dos de la mañana y duermo una media de seis horas. Tal vez os preguntéis a qué se debe este ajetreado modo de vida si ni siquiera he empezado la universidad. ¿Para qué estudiar sin tener clase? Básicamente soy de esas personas que les gusta sufrir antes de llevarse el batacazo real. Por eso, desde julio estoy intentando coger la costumbre de estudiar por las noches, ya que cuento con la posibilidad de volver a casa muy tarde una vez empiece los estudios. Cada día, me preparo mi propio schedule y apunto las cosas que debo estudiar antes de acostarme. Lo más común es escribir 300 caracteres por noche, hacer una redacción, leer un artículo en chino, tratar de entenderlo y buscar las palabras que no sé, y por último ver al menos un vídeo en chino (normalmente dibujos animados, que se hacen más llevaderos y hablan con más claridad) y apuntar las palabras desconocidas para estudiarlas después. 

Empiezo las clases en la NTNU el once de septiembre y llevo meses estudiando, pero no fue hasta julio que empecé a ser más dura conmigo misma. Ahora, siento que el tiempo se me escapa de las manos. A medida que se acerca el momento me pongo más nerviosa. Estoy tan familiarizada con el sistema educativo taiwanés que literalmente siento pánico. Es como ser concursante en un programa del estilo El rival más débil. Por momentos me siento orgullosa y segura de mí misma, y en un segundo todos esos sentimientos se esfuman y vuelven mis viejas inseguridades. Aún no he empezado la carrera y me estoy quedando calva del estrés. Mi objetivo es ser aceptada en el grupo C, pues ya os conté que en mi carrera, Chinese as a Second Language, nos dividen en tres grupos dependiendo de nuestros niveles. El grupo C es el de nivel más alto. 

Además, yo tengo un puntillo extra de presión porque fui recomendada por una profesora de la facultad para que me aceptasen. Le prometí que iba a ser trabajadora, le aseguré que era consciente del gran desafío que supone la carrera y que estaba preparada para afrontarlo, y puesto que ella apostó por mí tengo la obligación de demostrar que hizo lo correcto. Pero también quiero probar que he sido aceptada porque valgo y no por tener ciertas conexiones. Por otro lado, saber que mis compañeros serán japoneses y coreanos en su gran mayoría tampoco ayuda, porque ellos están acostumbrados a sistemas educativos duros desde la infancia y siento que me llevan cierta ventaja. 

Estoy empeñada en dar lo mejor de mí misma y siento que nada de lo que hago es suficiente. Nunca antes en mi vida había estado tan segura de que quería algo. Por eso escogí Toiler on the Sea como título de esta entrada. Toiler on the Sea es una canción de The Stranglers que parece carecer de sentido, pero básicamente narra un viaje en el mar. Toiler significa "trabajador tenaz", que es precisamente como me siento yo ahora; y al igual que los protagonistas de la canción me enfrento a un "viaje" que me traerá no pocas cosas inesperadas (auque yo me desviva por prepararme). 

Escuchad la canción. Tal vez parezca una parida al principio, pero es original como ninguna y transmite mucha vitalidad. 




domingo, 18 de junio de 2017

Preparativos para la universidad: cómo me preparé para ser aceptada en la carrera de chino de la NTNU

Ahora que todo ha terminado, y aprovechando el mal tiempo que asedia a Nuevo Taipei desde hace una semana, os voy a contar mis andazas estos últimos meses y el por qué de mi repentino abandono del blog.

En realidad esta historia se remonta a mucho atrás, concretamente el 2014. Por aquel entonces yo estaba en el segundo cuatrimestre de mi intercambio en la National Taiwan Normal University (NTNU) de Taipei y ya había decidido que quería que Taiwán fuese mi hogar para siempre. Pero necesitaba una "excusa" para quedarme, y la encontré un buen día en clase de italiano. Una compañera española me comentó que ella no era estudiante de intercambio, como yo había asumido desde que la conocí, y me contó que estaba haciendo la carrera de chino para extranjeros en la universidad. En ese momento vi la luz. Al salir de clase me dirijí inmediatamente al Centro Chino o MTC, donde yo también era estudiante, y pregunté por la carrera. Ellos se limitaron a darme un panfleto y el prospectus, y volví a casa con una alegría inmensa, aunque decidí no compartir mi idea con nadie por algún tiempo y preferí informarme antes en la ORI, la Oficina de Relaciones Internacionales. Ellos me explicaron todo lo relacionado con la carrera, me aconsejaron y también me advirtieron que es difícil entrar, pues el proceso de selección es diferente al español y solo se aceptan 50 estudiantes cada año (normalmente reciben unas cien solicitudes). Aunque no se hace selectividad, es recomendable tener algo que te avale, y pusieron énfasis en que hiciese el examen TOCFL (Test of Chinese as a Foreign Language o 華語文能力測驗 huayuwen nengli ceyan), un examen de chino que me daría el empujoncito que necesitaba. Cuando esto sucedió, el plazo para matricularse en las asignaturas del segundo cuatrimestre aún estaba abierto, así que no me lo pensé dos veces y me apunté a la clase Chinese Dialogue de la NTNU para hacerme una idea de cómo era la carrera. Fue la decisión más acertada que podría tomar y me abrió las puertas de la universidad en el futuro, pero de aquella no tenía ni idea. 

El nombre completo de la carrera en inglés es Chinese as a Second Language (華語文教學系 Huayuwen jiaoxue xi) y fue fundada en 2007. Podría decirse que es parecida a una filología. Los dos primeros años se dedican al aprendizaje del idioma mientras que durante los dos restantes se enseña historia, literatura y cultura de China y Taiwán. Hay muchas asignaturas interesantes como caligrafía china, traducción básica chino - inglés, Business Chinese, y Traditional Taiwanese Festivals. Aunque para mí la más bizarra es Chinese Traditional Dietary Culture. La carrera es muy completa y, sobre todo, muy exigente. En lugar de hacer selectividad, los alumnos potenciales deben matricularse directamente y enviar cierta información a la universidad para que los profesores de la facultad decidan quiénes merecen ser aceptados y quiénes no. Además, una vez comienza el curso, los estudiantes son divididos en tres grupos: A, B y C, siendo el A el grupo con el nivel más bajo, mientras que el B corresponde, grosso modo, con un nivel intermedio alto y el C con el nivel alto. Si el rendimiento de los estudiantes es bueno, pueden ascender de nivel.  Al tratarse de una carrera exclusiva para extranjeros, el Departamento (o facultad, según se mire) de Chino como Segunda Lengua presume de ser el más multicultural de Taiwán. Podéis leer más información en español sobre la carrera aquí. 


El TOCFL, sobre el que hablaré con detalle en una entrada futura, solo se hace dos veces al año en Taipei, en mayo y noviembre, así que unos meses después de ir a la ORI hice el examen, convencidísima de que aprobaría porque había hecho los exámenes de prueba de su página web y me habían parecido extremadamente fáciles. Craso error. Suspendí y me sentí avergonzada y decepcionada. El examen resultó mucho más difícil que las pruebas online y abandoné la idea de la universidad: no estaba preparada. Y en efecto, ahora miro hacia atrás y la seguridad que tenía en mí misma me parece casi infantil. ¡Había estado estudiando chino por tan solo nueve meses y pretendía aprobar un TOCFL!

Dejé que pasaran unos años, el asunto de la universidad me daba pereza. Llevaba una vida cómoda y no me apetecía abandonarla para llevarme otra decepción. Aun así, la idea rondaba mi cabeza vagamente. De repente, el 26 de agosto del año pasado, reaccioné y tomé la decisión de golpe. Volví a pensar en la universidad y me alarmé, ya que los TOCFL no tienen tantas plazas y temía que ya estuvieran llenas para el examen de noviembre. Era por la mañana y estaba en el bus de camino a Yonghe. En cuanto llegué a mi destino, busqué las fechas de los exámenes como si me fuera la vida en ello y me llevé una alegría, ya que el plazo para alistarse ni siquiera estaba abierto todavía. Me apunté las fechas y además me alisté a otro examen, también un TOCFL, llamado pilot test, cuya única diferencia respecto al examen que hice más tarde fue que no contaba, es decir, no era oficial sino un examen para tener una idea del nivel y también para familiarizarse con el sistema.

Los siguientes meses los pasé como una monja en el claustro (por eso no hay entradas sobre septiembre y muy pocas de octubre) y solo viví para estudiar. Se convirtió en algo obsesivo y hacía todo tipo de prácticas de lectura con periódicos (normalmente me decantaba por el sensacionalista Apple Daily, que es una basura pero trata noticias que puedo entender con mi nivel de chino) y vídeos de Youtube en este canal, que usa un montón de slang con el que no estoy familiarizada. Solo escuchaba los vídeos, jamás los veía para no tener "pistas". Intentaba que mis prácticas fueran lo más difíciles y parecidas al examen posible. Por las noches, veía dibujos animados en Youtube, y apuntaba todas las palabras que no sabía para estudiarlas después en una senda lista de vocabulario. También repasé todos los caracteres que había aprendido durante mi etapa en el MTC, y compré dos libros más. Hice las prácticas de la página del TOCFL otra vez y me puse límite de tiempo para contestar a las preguntas (igual que se hace en el examen) y también hice los exámenes de HSK, otro examen de chino que procede de China y que se divide en seis niveles (yo hice los niveles cuatro, cinco y seis y me resultó un poco difícil porque no entiendo bien el chino simplificado). A pesar de mis esfuerzos, las pruebas que hacía en casa siempre me daban suspenso o notas mediocres. Solo me sentí un poco más aliviada cuando aprobé el pilot test en octubre, pero seguí estudiando como si nada pasara hasta que una amiga vino a visitarme a finales de mes.  

Habíamos reservado un viaje a Seúl y poco después de ello me di cuenta de que las fechas coincidían con el examen "formal" de TOCFL. Se me cayó el alma a los pies. Al final, tuve que apoquinar 8000 NTD (más de 200 euros) para cambiar las fechas y llegué a Taipei tan solo una noche antes del examen, que no solo aprobé sino que además lo hice en el nivel que quería.


Un mes después, en diciembre, abrió el plazo para alistarse en la carrera, que está abierto hasta el último día de marzo. Aparte de descargar el prospectus de la página web de la NTNU, que explica el proceso para matricularse en todas las carreras, lo ideal es preguntar en la ORI, donde siempre están dispuestos a dar algunos consejillos. Yo ya había visitado antes de hacer el examen. Allí me explicaron el proceso de selección y me ayudaron a entender el perfil de estudiante que buscan en el departamento de chino. Mostrar ambición es imprescindible, transmitir que uno es trabajador es indispensable; y haber estudiado en el MTC ayuda mucho, ya que pertenece a la universidad. Un buen expediente académico también es primordial, y precisamente ese era mi punto flaco. Es una grado muy exclusivo y los profesores no están dispuestos a aceptar a cualquiera, sino a gente con potencial y que pretenda utilizar el chino a lo largo de su carrera. Pronto comprobé que era cierto en una especie de interrogatorio que me hicieron más tarde. 

Así pues, aparte de matricularse online, es necesario enviar todo esto por correo a la universidad: 

- Un financial statement (para demostrar que se pueden cubrir los gastos de vivir en Taiwán. Se puede usar la cuenta bancaria de otra persona, que debe firmar un papel haciéndose responsable) 

- Copias de expedientes académicos de la ESO y bachillerato (los profesores les dan mucha importancia, pues a través de ellos se hacen una idea de si los estudiantes son trabajadores o no. Deben ir acompañados de una traducción jurada al chino o inglés) 

- Copia de título de bachillerato (con traducción jurada) 

- Plan de estudios (para explicar los motivos de la elección de grado y universidad, dar a conocer los planes del estudiante tras graduarse, y hablar del background del estudiante, es decir, de los estudios previos. Es la oportunidad perfecta para venderse. Puede estar en chino o inglés) 

- Dos cartas de recomendación 

- Resumé 

- Autobiografía (se recomienda hacerla en chino y a mano, pues la idea es que los profesores evalúen al alumno) 

- Chinese proficiency certificate o una explicación de la anterior experiencia de aprendizaje en chino (yo incluí una copia del diploma de mi TOCFL y el expediente académico del MTC) 

- Grabación de audio de un minuto en chino 


Como podéis ver, uno de los requisitos son dos cartas de recomendación y, guiada una vez más por la ORI, pedí las cartas a dos de mis antiguas profesoras de chino, por dos motivos: el primero, que un profesor taiwanés siempre tendrá más influencia que un desconocido, el segundo, que muchos de los profesores del MTC también dan clase en la universidad, y eso facilitaría mucho mi entrada porque sería recomendada por un profesor de la propia facultad. Una de las cartas la pedí a mi antigua profesora del MTC, la que me pareció mas veterana e influyente. Otra la pedí a la profesora que había tenido en la universidad cuando iba a clase de Chinese Dialogue, y quise verla en persona. De esta manera, ella podría ver con sus propios ojos que merecía su ayuda. No fui a su oficina con más pretensiones que esas: ser convincente y que al menos al verme se acordase de mí, ya que habían pasado muchos años. Tardó un poco en reconocerme, pero una vez lo hizo me dio una bienvenida muy calurosa y, después de hacerme un pequeño interrogatorio para testar mi actitud (intentó asustarme asegurando que es una carrera muy dura con unos profesores súper estrictos, que muchos renuncian y que además es muy cara), me anunció sonriendo que le parecía que estaba más que preparada para la carrera porque tenía un buen nivel de chino, había mejorado de una manera espectacular y no me daba miedo el trabajo. Ella me aseguró que mucha gente es aceptada con un nivel mucho más bajo y bromeó diciendo que "si solo aceptásemos a los alumnos con más nivel, en este departamento solo habría vietnamitas". Yo le dejé caer que mis expedientes académicos eran mediocres, y ella admitió que las buenas notas son muy importantes pero al tratarse de una vieja conocida yo tenía las puertas abiertas. La guinda en el pastel fue cuando una de sus compañeras pasó por nosotras y ella dijo "mira, te presento a nuestra futura alumna". Fue un día muy feliz para mí. 


Pronto empecé a preparar el papeleo. Aproveché un viaje a España para hacer mis traducciones juradas allí, ya que los traductores que contacté en Taiwán solo me daban respuestas automáticas y me parecieron muy poco profesionales. Pronto estuvo todo listo y a pesar de la pereza que había sentido hace unos meses, lo cierto es que disfruté con algunos de los preparativos, por ejemplo, con mi plan de estudios. Me sentía más motivada y con más ganas de estudiar que nunca. Lo único que me dio dolor de cabeza fue la biografía en chino, en primer lugar porque no sabía si los profesores buscaban un texto corto e informal o un texto más formal y largo. Al final me decanté por lo simple y breve e hice una biografía de una página y media. Primero la redacté en el ordenador y después de perfeccionarla me dispuse a escribirla a mano. Esta fue la parte complicada. Creo que las primeras impresiones son cruciales, así que antes de dar el paso y empezar la versión a mano, practiqué todos los caracteres con los que no estaba familiarizada del todo. Practiqué durante días (exámenes caseros incluidos) hasta que los dominé, pero cada vez que llegaba la hora de escribir me ponía demasiado nerviosa: un solo fallo me obligaría a tirar a la basura todo lo que ya había escrito y volver a empezar. Me lo tomaba tan en serio que me bloqueba y hasta los caracteres más básicos se me olvidaban o los escribía mal. Fue un caos. 

Cuando por fin estuvo todo listo, escogí un día para entregarlo en persona en la ORI. Como ya había empezado febrero, decidí escoger una fecha que me parecía "auspiciosa": el ocho de febrero. El mismo día hacía cuatro años había ido a mi antigua universidad a entregar los papeles para solicitar el intercambio con la NTNU, así que me pareció un día de buena suerte. Después, solo quedaba esperar hasta el doce de mayo, día que anunciarían la lista de alumnos seleccionados. Me lo tomé con calma al principio, pero he de admitir que en la última semana estaba impaciente. El doce de mayo a las 00.00 por fin recibí la buena noticia de mi admisión en el departamento de chino, y empezaré las clases el once de septiembre. 

Lo que empezó como una mera excusa para alargar mi estancia en Taiwán se ha convertido en mi gran sueño y motivación. Y aunque sé que esta entrada me ha quedado demasiado larga, quiero cerrarla con una anécdota que me persigue estos últimos años. Antes de plantearme si quiera la posibilidad de ser estudiante de intercambio en Taiwán, en diciembre de 2012, una amiga y yo estábamos charlando en la biblioteca de la universidad. Ella me comentó que le gustaría aprender chino porque es la lengua del futuro. Mi respuesta fue la siguiente: "¡Estás loca! el chino es un idioma imposible, hay que memorizar miles de caracteres. Yo nunca jamás intentaré aprender chino". Imaginaos la risa que me da cada vez que recuerdo mi rechazo absoluto a aprender un idioma que ahora forma parte de mí. He conseguido más de lo que jamás podría haber soñado y me siento inmensamente orgullosa. No me llega la hora de empezar mi nueva vida y perfeccionar el idioma que amo y que ha mejorado mi autoestima y motivación a niveles agigantados.