El tifón Soudelor fue el más impactante en Taiwán los últimos años. En las noticias avisaron de su envergadura, pero yo no me lo tomé en serio: mis anteriores experiencias "tifoneras" se habían reducido a algo de viento y unas gotitas de lluvia.
Los tifones son un fenómeno común en Taiwán y otros países del Sudeste asiático en verano, y no es raro que en ocasiones las escuelas y compañías cierren por precaución, de manera que todos los taiwaneses puedan disfrutar lo que se conoce como "vacaciones de tifón". El caso del Soudelor fue curioso: cancelaron el trabajo y las clases a partir de las seis de la tarde y todo el día siguiente, que fue el sábado 8 de agosto.
Para mi sorpresa, hubo destrozos innumerables en diferentes puntos de la isla, y al menos cinco muertos. La zona que más sufrió fue Wulai, donde al parecer algunos edificios acabaron destrozados por el viento.
Por mi parte, mientras estuve en casa no me enteré de nada, y pensé que el Soudelor era otro tifón sin importancia. Cambié de opinión cuando me aventuré a salir a la calle y todo me pareció un caos: los letreros de las tiendas habían caído al suelo, los árboles de los parques cubrían las aceras, las motos y bicis estaban tiradas por todas partes, etc. Además, todos los vuelos del aeropuerto de Taipei habían sido cancelados. Las carreteras estaban casi vacías, y no era de extrañar porque ir en moto era un deporte de riesgo, ya que con el viento patinaban en la carretera. Curiosamente, aunque las tiendas habían cerrado, los restaurantes seguían abiertos y la gran mayoría tenía colas.
Además de los destrozos materiales, que fueron limpiados por los miembros del ejército taiwanés al día siguiente, el Soudelor dejó varios vídeos virales, un tornado en la ciudad de Tainan, viajes cancelados y hasta un nuevo punto turístico.
Los vídeos más populares fueron el de este avión, que fue levantado por el viento, y esta moto, que literalmente salió volando.
En cuanto a la nueva atracción turística, se trata de dos cajas de correos de Taipei que fueron dobladas por el viento y cuya curiosa forma desató pasiones entre los taiwaneses, que en seguida se pusieron a hacer cola para hacerse fotos con ellas.

