martes, 27 de mayo de 2014

Taipei, 21 de septiembre: un pequeño acercamiento a las pastelerías taiwanesas

Cuando llegué a Taipei pronto cogí la costumbre de comprar mi desayuno en pastelerías, aunque ahora sepa que los taiwaneses no suelen a hacer eso, ya que prefieren ir a una especie de restaurantes en los que sirven desayunos. Taiwán tiene algunas pastelerías que son famosas por su buena calidad, y aunque yo no fuera consciente de ello estuve en una de ellas. En realidad, este sitio me atrajo porque sus productos tenían los nombres e ingredientes escritos en inglés, y al menos podía saber lo que estaba comprando y evitar jugar a las adivinanzas. Estas son algunas de las cosas que me encontré allí:

1. 沙琪瑪 (Shaqima): Un taiwanés me lo describió como una especie de equivalente taiwanés de los cereales europeos, sin embargo parece ser que es una especie de pastel chino. Se supone que es dulce, y de hecho lleva azúcar, pero a mí me supo a cereales quemados. No lo recomendaría.  



2. 熱狗麵包 (Regou mianbao): su nombre significa, literalmente, "perrito caliente con pan" (valga la redundancia). La verdad es que no tiene mucha ciencia: es pan con una salchicha por el medio. No se toma caliente, y es común en todas las pastelerías taiwanesas. Está rico, pero tampoco para echar cohetes.



3. Pan con queso: aunque su forma sea extraña, es solo pan con trocitos pequeños  de queso y otras cosas que si no recuerdo mal eran frutos secos. Su sabor no es especialmente bueno, y la presencia del queso es casi imperceptible. 




4. Corbatas: de todas las cosas que me podría haber encontrado en una pastelería taiwanesa, la que menos me esperaba encontrar era esta. Las corbatas son difíciles de encontrar incluso en las pastelerías gallegas, y de repente me las encontré en Taipei (eso sí, catalogadas como producto italiano para hacerlas más interesantes). Su sabor era exactamente el mismo que el original, aunque su precio las hacía menos apetecibles.



En conclusión, puedo decir que en las pastelerías taiwanesas es mejor olvidarse de encontrar cualquier cosa que recuerde a España, (incluyendo algo tan simple como una barra de pan) con excepciones muy contadas. Hablaré de las pastelerías taiwanesas con más detalle en alguna de mis próximas entradas.

Y ya que estamos hablando de comida, os comentaré que en ese mismo día también tuve un pequeño acercamiento a algunos productos japoneses en una tienda de Taipei que se llama Japan Medical. Aunque el nombre suene a farmacia, (y de hecho es una tienda que vende medicamentos japoneses) en esta tienda venden dulces y snacks también, y no pude evitar entrar a echar un vistazo, aunque mis compras no fueron muy acertadas.

Primero, compré estas galletas de chocolate, que eran una de las pocas cosas con un precio aceptable. En realidad no tienen mucho sabor y parecen de plástico.



Después, me decanté por esta especie de Chasquis japoneses, que tampoco resultaron ser nada especial y cuyo sabor no se parece al de los Chasquis.





Por último, compré estos snacks porque el dibujo de su bolsa me intrigó, aunque al final su contenido no me gustó demasiado y resultó ser muy raro. Es una especie de gusanitos dulces pero de sabor tostado o ahumado al mismo tiempo. 





lunes, 26 de mayo de 2014

Taipei, 19 de septiembre de 2013: el Festival de la Luna

El Festival de la Luna se celebra tanto en Taiwán como en China y su fecha varía cada año según el calendario lunar chino, pero suele caer en los días de luna llena de septiembre. En origen se celebraba para agradecer el éxito de las cosechas y adorar a la luna. 

Hoy en día, sin embargo, este festival consiste en hacer barbacoa con la familia o los amigos y contemplar la luna. Como es un día festivo, mucha gente se desplaza para volver a su lugar de origen y reunirse con su familia. La de la barbacoa es una costumbre moderna cuyo origen es incierto, pero hay quien dice que solo es una estrategia comercial y una americanada.

Existe una leyenda relacionada con esta celebración. Aunque tiene varias versiones, yo compartiré la que me contaron en mi escuela. Su protagonista es un arquero llamado Houyi que se convirtió en rey porque utilizó su arco para destruir nueve de los diez soles que habían aparecido en el cielo y que estaban causando desastres en la tierra. Sin embargo, tras convertirse en rey se obsesionó con ir de caza y descuidó tanto a su reino como a su mujer. Un día, decidió ofrecer una recompensa para la persona que le pudiese ofrecer algún remedio para conseguir la inmortalidad. Cuando la consiguió, la guardó y continuó su rutina de caza en el bosque. Sin embargo, su mujer, enfadada por el abandono al que estaba sometida, decidió beberse toda la poción a escondidas de su marido, y el efecto de ésta fue tan grande que voló hasta que aterrizó en la luna. Otras versiones cuentan que alguien intentó robar la poción o que Houyi era un tirano y su mujer bebió la poción para salvar el país. Su mujer se llamaba Chang ‘e (嫦娥) y se convirtió en la diosa de la luna, a la que se le hacen ofrendas en este festival.

Algo que no puede faltar en este festival son los pasteles de luna, que proceden de China. Son unos pasteles redondos que tienen varios rellenos, como yema de huevo, judías rojas o pasta de semillas de loto. Algunos están decorados con caracteres o dibujos relacionados con la luna. Su sabor es muy dulce, y me recordó un poco al de los polvorones. Es fácil aburrirse de ellos porque empachan muy rápido y son demasiado empalagosos. Aparte de los pasteles de luna, durante el día del festival también se comen muchos pomelos.






El día de este festival coincide con el cumpleaños de un dios chino bastante conocido, Yuelao (月老), que se supone que vive debajo de la luna y se encarga de decidir sobre el matrimonio y predestinar a las parejas. Así pues, este día es bueno para ir al templo de Yuelao y pedirle ayuda en los asuntos amorosos.

A pesar de que fuese un día festivo, en Taipei muchas tiendas estuvieron abiertas y no percibí una gran diferencia con respecto a los días no festivos. Me hizo gracia ver a los taiwaneses haciendo barbacoa en medio de la calle, en las puertas de los negocios que estaban abiertos, preparando barbacoas sentados en sillas y taburetes de plástico con toda la naturalidad del mundo.



viernes, 23 de mayo de 2014

Taipei, 22 de septiembre de 2013: el templo de Xingtian (行天宮)

El domingo en que cumplí un mes en Taipei decidí visitar otro de sus templos famosos, el templo de Xingtian (行天宮). Es un templo bastante nuevo, de hecho lo construyeron en la década de los sesenta.

Aunque mis expectativas no eran muy altas, me encontré con un edificio imponente en comparación con los demás, ya que se puede ver desde lejos. Me esperaba que fuese feo por el color gris de su fachada, pero me gustó aunque fuera bastante sobrio en comparación con los templos que visité antes.




Puesto que cuando fui era domingo, había bastante gente. Por no variar, yo era prácticamente la única occidental que merodeaba por allí y me sentía como si estuviera invadiendo la paz del templo con mi cámara. Imaginaos que vais a una misa y en vez de participar, estar quietos y callados os ponéis a sacar fotos a diestro y siniestro. Es muy poco respetuoso, ¿verdad? Pues así me sentí yo en Xingtian. 

La decoración de la fachada y las puertas del templo no eran nada fuera de lo normal, (como ya dije es bastante sobria, aunque por supuesto no faltaban los dragones) así que no me detendré a describirlas. Lo interesante estaba dentro, donde había varias colas largas de gente de todas las edades (aunque predominaba la gente mayor) que esperaban a que unas mujeres vestidas de azul los bendijesen a ellos o a algunos objetos (por ejemplo, prendas de bebé) con incienso. La explanada para las bendiciones (inexistente en los demás templos que visité en Taipei) estaba cubierta y además tenía ventiladores. En medio de las colas había mesas en las que la gente dejaba sus ofrendas, y esta imagen me recordó más a un mercado que a un templo, aunque no por eso estoy insinuando que realmente lo sea.







Aunque el templo sea grande, solo tiene tres altares que están juntos y a los que no te puedes acercar mucho porque no se pueden subir las escaleras que conducen a ellos. La deidad principal del templo se llama Guan Yu, (關羽) y es un general de la antigua China que pertenece a la época de los Tres Reinos (siglo III d.C.) y que pasó a la historia por su lealtad y valentía en la guerra. Se lo representa con la cara roja porque según dicen ese era su aspecto en la vida real. Detrás de su estatua, pintado en la pared, hay un dragón con ojos muy grandes y abiertos de un color rojo brillante.

Los tres altares 
El dios de la guerra, Guan Yu (關羽) 

Aparte de los dioses, si algo se puede ver en este templo es devoción. Había muchísima gente rezando y ofreciendo incienso, aunque no había nadie haciendo ofrendas de quemar dinero, que es una práctica muy común tanto en los templos como en las calles de Taiwán. He oído que en Xingtian está prohibido.



Además de las señoras que dan bendiciones, también hay un edificio en el que puedes consultar a un adivino.

Por último, también hay dos estanques pequeños, uno a cada lado del templo. Dentro hay carpas enormes, pero aparte de eso, estos estanques no tienen nada de especial. 





En conclusión, aunque el templo de Xingtian no se puede comparar con los de Longshan (龍山寺) y Baoan (保安宮), vale la pena echarle un vistazo. 

miércoles, 21 de mayo de 2014

Una de dioses, leones y dragones

Aún no llevaba un mes en Taiwán cuando tuve la suerte de ver un desfile religioso. Es prácticamente imposible no enterarte de los desfiles si pasan por el sitio en el que estás o alrededores, porque son muy ruidosos. 

Lo que vi no me decepcionó. Los primeros en  aparecer fueron los dioses, que yo siempre divido en dos categorías: los esbeltos y majestuosos y los bajitos, rechonchos y con cara de guasa. Por increíble que parezca, los taiwaneses (al menos las generaciones más jóvenes) no saben los nombres de la mayoría de ellos y algunos ni siquiera están seguros de a qué religión pertenecen, aunque ahora descubrí que son taoístas.


Al contrario que en España, los dioses se pueden mover como personas porque cuando desfilan son personas las que los conducen, o sea, las personas se disfrazan de dioses. Si estás cerca de ellos, podrás ver el agujero que tienen en la cintura para que la persona que está dentro pueda ver.

Su expresividad es enorme. Aunque sean bastante parecidos, al menos es fácil distinguir cuáles están relacionados con el inframundo y cuáles no. Los que echan la lengua, tienen la piel oscura y/o los colmillos afilados son dioses relacionados con la muerte, mientras que a los demás  se les atribuyen funciones varias, por ejemplo, ayudar para prosperar en los negocios, los estudios, etc. En mi opinión, lo más impresionante de su aspecto son los ojos, que siempre están muy abiertos. Mientras desfilan, mueven sus brazos enormes hacia adelante y hacia atrás, y si los ves desde lejos parecen totalmente reales.






Mientras desfilan, como los trajes de los dioses deben ser muy pesados, los hombres que los llevan a menudo dejan los trajes en el suelo para tomar el aire. Eso rompe un poco la magia. Al lado de muchos de ellos, va alguien para ayudarlos.




Normalmente, salen a desfilar desde su templo de origen al compás de las trompetas y los platillos, y vuelven horas después tras hacer un recorrido largo. Cuando vuelven a su templo, se acercan uno por uno a la puerta y bailan mientras algunas personas echan petardos. 

Hay unos dioses bajitos de cara rosada que se llaman Santaizi y chocan totalmente con la idea que los occidentales tenemos de un dios. Cuando llegaron al templo, todos hicieron una entrada triunfal, corriendo con una bengala en la mano. Su cara de infinita felicidad y picardía los hace especiales, pero a mí lo que más me sorprendió de ellos es que bailaron el Gangnam Style. Sí, hablo en serio. En Taiwán hay dioses que bailan el Gangnam Style.



Debo aclarar que yo los llamo dioses, pero ni siquiera tengo la certeza absoluta de que lo sean. En Taiwán la religión no es tan estricta como en Europa, y muchos de los templos son tanto  taoístas como budistas. Además, muchos dioses fueron humanos que existieron en la realidad, por ejemplo, antiguos héroes de guerra. 

Aparte de los dioses, también hay un grupo de gente que lleva mini altares que me recordaron a las procesiones españolas, aunque los dioses de los altares taiwaneses son muy son unas figuritas muy pequeñas y apenas se puedan ver desde fuera. 




Pero lo mejor, sin duda, son las danzas de los dragones y los leones. Antes de que los leones empiecen a bailar, un grupo toca los tambores, y cuando acaban los leones bailan haciendo acrobacias. Se necesitan dos personas para moverlos, y suelen ser chicos muy jóvenes y ágiles, morenos y de constitución delgada que por lo que me contaron pertenecen al grupo de gente que los taiwaneses llaman gánsteres (son los 台客 Tai ke de los que hablé en mi entrada anterior y que equivalen a los canis españoles). Me hizo mucha gracia ver el salero con el que se movían, por no hablar de los besos que se daban (de león a león) y que incluso pestañeaban de una manera muy cuca. Al final de su actuación, de su boca salió un mensaje escrito en una tira de papel.






Al lado del templo había una carpa pequeña en la que después alguna gente se reunió para comer y escuchar música en directo. 

Por último, debo mencionar una cosa que me llamó muchísimo la atención. Además de todas las cosas que ya he mencionado, en el desfile también había strippers bailando encima de un coche. Es de lo más vulgar y una prostitución de la religión, pero toda la gente que estaba allí parecía aceptarlo. Me dijeron que las contratan para que más gente le preste atención a los asuntos religiosos. ¿De verdad es necesario? 


sábado, 3 de mayo de 2014

Taiwán: comidas bizarras

Bien es sabido que los taiwaneses son muy creativos con la comida, y que en los night markets de Taiwán se pueden encontrar todo tipo de manjares. A menudo, los occidentales no tenemos ni idea de lo que estamos comiendo, (y a veces pienso que es mejor no tenerla). Aparte del archiconocido tofu apestoso, la tortilla de ostras y el pastel de sangre de cerdo hay muchas otras comidas y snacks taiwaneses interesantes que merece la pena conocer. Estos son algunos de ellos

 1. La sopa de gelatina (Shao xian cao, 燒仙草): es mi plato favorito, pero la primera vez que lo vi me dio muy mala sensación. Imaginaos una sopa negra y gelatinosa con bolas de colorines por el medio que se pueden mascar como si fueran chicle (se llaman tangyuan 湯圓y están hechas de harina de arroz glutinoso, si no me equivoco). Pues eso es, ni más ni menos. Su sabor es dulce y siempre se sirve caliente, porque cuando se enfría se transforma en gelatina sólida. A veces se le añaden cacahuetes, flan o incluso fruta, a gusto del consumidor.



 2. La sopa de cacahuetes: en mi opinión, no es muy diferente de la sopa de gelatina, ya que los ingredientes son casi los mismos. Su agua es dulce y la versión que yo probé tenía cacahuetes y tangyuan. El sabor no es malo, pero los cacahuetes se ablandan en el agua y la sensación al comerlos es un poco extraña.



 3.  Las patatas dulces: a veces parece que en Asia tienen una magia para transformar comidas que todos conocemos en cosas irreconocibles. Para mí el ejemplo más claro de esto son las patatas dulces que se pueden comprar en los night markets. Son redondas, dulces, chiclosas, muy grasas y en nada se parecen a las patatas como las conocemos en España.



 4. Los ingredientes de los helados: los helados propios de Taiwán consisten en montañas de hielo a las que se les suele dar sabor con dulce de leche y azúcar moreno o miel, y cuyos ingredientes principales aparte del hielo son la fruta, o incluso las bubble (las burbujas que se añaden al té con leche taiwanés) y, lo más sorprendente, judías dulces. Las judías dulces están hasta en la sopa (literalmente) y a los taiwaneses les parece muy normal comerlas con helado. De todas maneras, el helado más famoso de Taiwán es el de mango, que solo se puede consumir en verano.

Helado de judías dulces
Helado de mango
Helado de fresas
Helado de bubble


 5. El pan verde: en las pastelerías es habitual ver pan de color verde y también púrpura. El pan púrpura sigue siendo un misterio para mí, pero los taiwaneses me contaron que el pan verde tiene ese color porque su sabor es de té (verde). Por otro lado, una de las pocas veces que encontré pan de baguette en una pastelería resultó ser pan con nata (como un bocadillo, pero untado de nata).

 6Los huevos marrones y negros: casi todos los huevos de gallina cocidos que he visto en Taiwán tienen un tono marrón que no los hace muy apetecibles. En realidad es porque los mojan en té o en soja, y eso les da un sabor salado muy rico.

En cuanto a los huevos negros (Tie dan 鐵蛋) la primera vez que los vi fue en Tamshui, el municipio de New Taipei City del que son originarios. Se venden cocidos y envasados al vacío. Parece ser que para conseguir esa apariencia tan especial que tienen, se secan y pasan por un proceso de cocción largo en el que encojen y se vuelven más duros que los huevos normales. Se cocinan con especias para darles sabor.





 7. Los sándwiches de fresas: en la época de las fresas, vi una pastelería que vendía sándwiches de fresa. No me refiero a mermelada, sino a la fruta.

8. Las hamburguesas de arroz: son hamburguesas normales, pero en vez de pan tienen arroz. Yo las probé una vez y no repetiría. 




 9. Los cangrejos: en un supermercado, encontré estos cangrejos japoneses que se venden envasados al vacío, impregnados en una salsa seca y con cáscara, que se come también.




10. Los fideos instantáneos con queso y patata: me encontré este invento tan curioso en el famoso Feng Jia night market de Taichung. Consiste en una especie de rollos que por fuera están cubiertos de fideos instantáneos muy crujientes y por dentro tienen puré de patatas (mashed potato) y queso. Merece la pena probarlo. 



jueves, 24 de abril de 2014

Algunas curiosidades sobre Taiwán, segunda parte

      Esta es una segunda pequeña lista de cosas que me parecieron curiosas en Taiwán. Podéis leer la primera parte aquí.
    
      1. Los taiwaneses tienen pavor a la lluvia. Su obsesión por no mojarse es increíble, y no solo usan paraguas, sino ponchos que en España nos parecen ridículos. Cuando van en moto también los llevan, y son la cosa más fea que existe.

2. Según lo que me han contado, la mayoría de los taiwaneses tienen estudios universitarios. Sin embargo, parece ser que en Taiwán no importa demasiado qué estudios tengas, sino donde los hayas cursado. Las malas universidades (que normalmente son las privadas y más caras) no son muy serias y en ellas los alumnos no aprenden gran cosa. Además, los profesores dejan mucho que desear.

De todas maneras, quiero dejar claro que esto es lo que me ha contado una persona que estudió en una universidad privada, y que a lo mejor no se ajusta del todo a la realidad (aunque a mí me parezca bastante creíble).

3. La mayoría de los taiwaneses se desplaza en moto en vez de coche. Cuando le pregunté a un taiwanés por qué había tantas motos en Taiwán, su respuesta fue que “las motos son más convenientes”.



4. Los canis y las chonis taiwaneses: si algo he aprendido en Taiwán es que los canis y las chonis son una tribu internacional. A los canis taiwaneses se les conoce como Tai ke (台客), mientras que a las chonis se les llama Tai mei (台妹). Al igual que en España, se les reconoce fácilmente debido a su actitud vulgar, y, en Taiwán, suelen ser bastante violentos y consumir betel nut y otras drogas. La mayoría de ellos siguen la religión local taiwanesa. De hecho, son los encargados de sacar a desfilar a los dioses, los leones y los dragones. Cuando los taiwaneses hablan de ellos a los extranjeros, los llaman gánsteres. La música que escuchan se parece a la de los canis españoles, y les gusta decorar sus motos con pegatinas de colorines, cuanto más chillones mejor. Tienen un “baile especial” que podéis ver en este vídeo.

 



5. A algunos taiwaneses les encanta maltratar a sus animales como si fueran bebés. En vez de dejarlos pasear libremente, los sacan de casa en carritos de bebé que parecen jaulas. Si quieren entrar con ellos a un centro comercial, los llevan en bolsos especiales para perros, que tienen agujeritos para que respiren. Irónicamente, he visto a muchísimos padres y madres taiwaneses cargar con sus niños en fulares portabebés.



6. En Taiwán, encontrar una papelera en la calle es casi imposible.

7.   En los parques taiwaneses es fácil ver murciélagos, especialmente cuando empieza a anochecer. Al parecer, a los taiwaneses no les dan ningún miedo.

8. A las chicas taiwanesas les gusta tener los ojos grandes. Para conseguirlos, usan lentillas y maquillaje, y algunas incluso se operan los ojos. 



Si queréis ver más ejemplos de cómo la cara de las taiwanesas puede cambiar usando maquillaje, aquí podéis ver algunos ejemplos: http://www.chinasmack.com/2012/pictures/chinese-girls-before-and-after-makeup.html (Aunque según la página web las chicas de las fotos son chinas, en Taiwán muchas se maquillan igual).