jueves, 3 de marzo de 2016

Otra excursión desde Tokio: frustración y aburrimiento en Kamakura

Kamakura es un pueblo situado a unos 50 km de Tokio y una de las excursiones más populares fuera de la capital. Con más de un milenio de historia, está considerada una de las antiguas capitales de facto de Japón durante los siglos XII y XIII.

Tras pasar unos 90 minutos en el tren, llegamos a Kamakura al mediodía y nuestra primera parada fue el famoso templo Kotoku-in, donde se puede visitar uno de los símbolos de Japón más conocidos: el Gran Buda de bronce o Daibutsu, que mide trece metros. Sin embargo, nos llevamos una desagradable sorpresa: la estatua estaba cerrada al público por reformas. Puesto que había que pagar para entrar, pasamos de largo. No nos pareció que valiera la pena. 

Foto de Wikipedia


Continuamos nuestra excursión medio desorientados hasta que dimos con otro templo famoso, el Tsurugaoka Hachimangu, no sin antes atravesar una calle con algunos snacks japoneses interesantes, como el dango (postre hecho de harina de arroz) o helado de matcha (té verde japonés). 





El Tsurugaoka Hachimangu fue construido en honor a un dios que, según dicen, era el protector de los clanes de samurais de Kamakura. Dada su céntrica ubicación, es el edificio más visitado del pueblo, y cuenta con un jardín de pago y un estanque. 






Cuando terminamos Tsurugaoka Hachimangu nuestra única opción era visitar más templos. Pero todo salió al revés: los dos más cercanos, uno de ellos Jufukuji, resultaron estar cerrados y no perdimos demasiado tiempo allí. No éramos capaces de encontrar otros puntos cercanos interesantes, todo parecía alejado, no sabíamos a dónde ir, nos frustramos, y finalmente decidimos irnos llenos de arrepentimiento por no haber escogido Yokohama en lugar de Kamakura. Con esto no quiero decir que Kamakura sea un lugar horrible, pero sí aburrido. 

Intenté que me gustase, lo juro. Pero solo fui allí para decepcionarme y perder el tiempo. En primer lugar, no pudimos ver su atracción más famosa, el Daibutsu. En segundo, todos los puntos turísticos interesantes resultaron estar alejados los unos de los otros, y no había un "centro" donde se pudieran visitar algunos de una sola vez. Además no encontramos ni una sola oficina de información para turistas, lo que complicó todavía más las cosas e hizo que nos sintiéramos perdidos y sin saber qué hacer. Por otro lado, como fuimos en nuestro penúltimo día en Japón y ya estábamos sufriendo un empacho de templos y santuarios, a ambos nos pareció que Kamakura peca de monótono. No deberíamos haber ido y no lo recomendaría (especialmente si se está en los últimos días de viaje), porque creo que desde Tokio se pueden hacer excursiones mucho más interesantes, pero supongo que nosotros, simplemente, tuvimos mala suerte.


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