miércoles, 21 de enero de 2015

El Año Nuevo Chino

Como buena amante de la cultura china, durante mi primer año en Taipei esperaba ansiosa la llegada del Año Nuevo. Mi pequeño sueño era ver las calles de Taipei llenas de leones y dragones con música y petardos. Poco me imaginaba que cuando el Año Nuevo llegase no vería nada de eso. 

Pero dejemos mis expectativas a un lado y empecemos hablando de los orígenes de la celebración del Año Nuevo. 

Cuenta la leyenda que en la Antigua China había un monstruo muy feroz llamado Nian (年, que en chino significa "año"), que en cada víspera de Año Nuevo atacaba una aldea y se comía a las personas. Para evitar desgracias, los aldeanos se refugiaban en las montañas. Un año, un anciano desconocido apareció en el pueblo pidiendo posada en la víspera de Año Nuevo. A pesar de que el anciano aseguraba que sabía cómo detener al monstruo, nadie le creyó, y cuando intentaron convencerlo para refugiarse en las montañas, éste se negó (otras versiones cuentan que una anciana que residía en el pueblo era demasiado mayor para subir la montaña y decidió quedarse en el pueblo). 

Cuando se hizo de noche, el monstruo llegó a la aldea y se encontró con el anciano. Sin embargo, Nian huyó despavorido al ver papel rojo pegado en las puertas de las casas y escuchar el sonido de los petardos que éste había preparado. Más tarde, los aldeanos volvieron al pueblo y su salvador compartió su secreto, de manera que no se volvió a saber nada del monstruo. Así pues, aún a día de hoy es tradicional decorar las puertas de las casas con tiras de papel rojo en las que se escriben buenos deseos para el nuevo año. Además, la gente  echa petardos y cuelga lámparas.  




También es tradicional limpiar las casas a fondo, para empezar el año nuevo con buen pie. Como el Año Nuevo es la fiesta china más importante, casi todos los chinos y taiwaneses viajan para reunirse con su familia y cenar juntos en la víspera, ya que esta fiesta es muy familiar. 

Igual que en España tenemos villancicos de Navidad, en China y Taiwán tienen canciones de Año Nuevo que son incluso más horribles que los villancicos y que se pueden escuchar en los supermercados y centros comerciales taiwaneses más de un mes antes de que sea Año Nuevo.   

 

   
El tema principal de esta canción es la llegada del dios de la riqueza a las casas durante el Año Nuevo. En el vídeo se puede ver cómo los chinos preparan ofrendas y rezan a los dioses, y también mucha decoración tradicional.


Petardos de plástico usados como decoración


La decoración típica se puede ver por todas partes y en las casas no se cambia hasta el año siguiente. Los colores predominantes son el rojo y el amarillo, y los caracteres 福 (fu) y 春 (chun) son muy populares. El primero significa "felicidad" y el segundo "primavera", ya que el origen del Año Nuevo chino está fuertemente ligado a la agricultura y en el pasado marcaba la reanudación de las labores agrícolas y daba la bienvenida a la primavera. De hecho, el Año Nuevo Chino también se conoce como el Festival de Primavera. Como curiosidad añadiré que los caracteres 福 y 春 a menudo se cuelgan del revés, porque haciéndolo se evoca al verbo "llegar", y de esta manera se cree que la primavera y la riqueza llegarán. 


 
Caracter fu del revés
Caracter fu








Es frecuente también ver decoración relacionada con el animal del nuevo año. En el 2014 este animal fue el caballo, y en el 18 de febrero del 2015 será la cabra (las fechas varían cada año de acuerdo con el calendario lunar chino). Estos animales forman parte de los doce que componen el zodiaco chino: el cerdo, la cabra, la serpiente, el dragón, el caballo, el conejo, el perro, el ratón, el tigre, el buey, el mono, y el gallo. Según la leyenda, cuando Buda estaba en su lecho de muerte pidió a todos los animales que fueran a visitarlo, pero solo los doce mencionados anteriormente acudieron. Como recompensa, Buda les concedió ser los animales del zodiaco. Otra leyenda cuenta que los animales tuvieron que competir cruzando un río a nado. Algunos chinos y taiwaneses creen que las personas tienen las características de los animales del año en el que nacen, lo que provoca un baby boom en cada año del dragón. 






Los pequeños regalos son otra parte importante del Año Nuevo. Los niños y jóvenes reciben los hong bao (紅包), sobres rojos con algo de dinero, mientras que los adultos intercambian lo que equivaldría a las cestas navideñas típicas de España. Son unas cajas que se venden en todos los supermercados y tiendas de conveniencia. Las hay de galletas, gelatina, chocolate, dulces y hasta palomitas. Normalmente, en estas fechas los jefes regalan a sus empleados una de estas cajas y los invitan a cenar. Esta cena se llama Weiya (尾牙) en chino y dependiendo de lo grande que sea la compañía la cena puede ser más o menos ostentosa. Algunas incluyen shows y sorteos. Además, los jefes también suelen dar un paga extra por Año Nuevo, cuya celebración dura varios días, por lo que hay varios días de vacaciones. 





En cuanto a la comida de Año Nuevo, existe una infinidad de snacks que nunca he probado, excepto uno: el nian gao (年糕), que es un tipo de mochi (en otras palabras, pasta de arroz) que se toma con chocolate, leche condensada, caramelo, etc. Se puede encontrar en algunos puestos callejeros o en night markets de Taipei. Es muy chicloso y está delicioso. Según me contó mi novio, otra de las maneras eficaces de espantar al monstruo Nian es comiendo este "pastel".

Tradicionalmente, el Año Nuevo se felicita diciendo 恭喜,恭喜!(gongxi, gongxi!), que significa "¡Felicidades!", pero hoy en día está pasado de moda y la gente se limita a decir 新年快樂!(xin nian kuaile!), que significa "feliz año nuevo". 


Por otro lado, os preguntaréis cual fue mi experiencia de Año Nuevo Chino en Taipei. Pues para mí el Año Nuevo se resumió en esto:

1. Gente echando petardos por todas partes a todas horas del día

2. Algunas ferias de Año Nuevo en Taipei 




3. Decoración de Año Nuevo por todas partes





Caballo hecho de flores en el Mercado de las Flores de Taipei


4. En el día de Año Nuevo, había mareas de gente rezando en los templos más populares. Me acerqué con mi familia a varios de ellos con la esperanza de ver alguna danza del dragón, pero nos quedamos con las ganas. 





Por último, debo mencionar uno de los sitios más visitados en Taipei durante Año Nuevo y la víspera es la calle de Dihua (迪化街), que tiene un mercado de Año Nuevo muy popular. Yo aún no he tenido la oportunidad de visitarla, pero parece muy interesante. 

sábado, 17 de enero de 2015

29 de enero de 2014: Maokong y el templo de Zhinan

Tras haber visitado Guandu y Hongludi, tan solo me quedaba un templo por descubrir en Taipei y alrededores: el templo de Zhinan (指南宮  Zhinan gong), cuyo acceso más práctico es a través del Maokong Gondola (貓空纜車 Maokong lanche), un teleférico situado en las afueras de Taipei. Como mi familia había venido visitarme y el tiempo era bueno, me pareció que una visita al templo y una vuelta en el teleférico sería una buena manera de pasar el tiempo.

El Maokong Gondola tiene cuatro paradas, entre ellas las del zoo de Taipei y la del templo de Zhinan. Su precio depende de cuántas quieras cubrir. En los fines de semana puede haber colas bastante largas para entrar y, si vas muy tarde, tal vez te quedes con las ganas (lo sé por experiencia), aunque no cierra de noche. Cuando ya casi estás en la fila, puedes elegir si quieres embarcar en cabinas estándar o en las "Eyes of Maokong Gondola", que son 100% de cristal y cuya cola es diferente. Hay personas que se encargan de sentarte, ya que hay límites de peso y solo pueden ir cinco personas en cada cabina, (la nuestra, por cierto, se movía mucho). A mí me imponen bastante, aunque las vistas de las de cristal no son demasiado espectaculares: lo único que puedes ver son árboles y algunas casas. Cuando fuimos estaban decoradas de Hello Kitty. 


Vistas del suelo transparente de una cabina de cristal



Pero Maokong es mucho más que el zoo, el teleférico y el templo de Zhinan, ya que cuenta con numerosas casas de té. Esto no es sorprendente, pues en el pasado era una próspera zona llena de plantaciones  de  té Oolong (烏龍茶 Wulong cha), y aún lo sigue siendo, pero en menor medida. No visité esta parte de Maokong, pero es algo que no descarto en el futuro. 

Después de disfrutar de las vistas de Taipei desde el teleférico, llegamos al templo. Por el camino, una señora muy amable se ofreció a sacarnos una foto a mí y a mi familia y nos preguntó de dónde éramos. Lo primero que vimos del templo fueron estos árboles decorados de esta manera tan bonita y tradicional.



Cuando aún estábamos en el teleférico, un matrimonio taiwanés que se sentó con nosotros nos contó que alguna gente cree que las parejas que visitan este templo juntas están destinadas al fracaso. Más tarde, averigüé el motivo de esta superstición en Internet. El patrón de este templo se llama Lü Dongpin y es uno de los Ocho Inmortales del taoísmo. Como tiene fama de ser un mujeriego empedernido, se cree que las mujeres que visitan el templo con su pareja serán seducidas por él. Otra versión cuenta que Lü Dongpin simplemente utiliza sus poderes para que las parejas rompan porque siente celos y resentimiento al haber sido rechazado por la diosa He Xiangu. 

El templo, que es taoísta y también se conoce como Xiangong miao, (仙公廟, "el templo del dios") fue fundado en 1882, pero cada uno de sus edificios fueron construidos en años diferentes. Cuando estuve allí no tenía ni idea, y solo visité el más famoso y accesible, que se llama Lingxiao (凌霄). Había muy poca gente, sin embargo, por primera vez desde que había llegado a Taiwán me encontré con una vendedora pesada que se empeñó en venderme una medallita de plástico con el dibujo de un dios. Insistía en que la comprase poniéndomela en la mano y diciéndome que para bendecirla tenía que balancearla sobre el incensario del templo. Yo estaba muy confusa, y para hacerlo peor la señora se negó a hablar en chino y me dio la tabarra en taiwanés. Quería que le pagase 100 NTD por la medalla, que equivalen a unos 2,50 euros. Nos siguió e insistió muchísimo sin importarle que la rechazáramos. Por otro lado, el resto de la gente que nos encontramos fue bastante hospitalaria, de hecho, nos felicitaron el Año Nuevo chino y nos invitaron a tomar té. Éramos los únicos turistas y, además, europeos, así que llamábamos un poco la atención. 












Las vistas de Taipei que se pueden disfrutar desde el templo ponen la guinda en el pastel.





Conclusión: Maokong es un buen sitio para pasar una tarde entretenida, explorar un templo precioso y disfrutar de unas vistas geniales de Taipei. ¡Muy recomendable!

miércoles, 14 de enero de 2015

27 de enero de 2014: subida al Taipei 101

En Taiwán descubrí que un viaje no se trata exclusivamente de ver monumentos y edificios bonitos, sino de vivir experiencias nuevas. Una de las más esperadas e inolvidables para mí fue la de subir hasta lo más alto del Taipei 101 en el ascensor más rápido del mundo con la mejor compañía posible: mi familia. 

Antes de que mis padres y mi hermana llegaran a Taiwán consideramos la posibilidad de comer en los pisos 85 u 86 del Taipei 101, en los que hay tres restaurantes de lujo. Si comes o cenas allí, la subida al observatorio del Taipei 101 es gratis, pero su comida es demasiado cara y no compensa. 



Aunque fuimos durante la semana, me sorprendí al llegar y ver que había una pequeña cola para entrar. Decidí que nos acercaríamos a eso de las 16: 00 - 17: 00, para poder apreciar las vistas tanto de día como de noche (en Taipei se hace de noche a las seis). Como el Taipei 101 es enorme, tuvimos que dar algunas vueltas antes de llegar al quinto piso, que es donde se venden las entradas. Cada una vale 500 NTD, que equivalen a unos doce euros. La cola se movió más rápido de lo que esperaba y pronto pudimos entrar en el ascensor,  que nos dejó en el piso 89 en menos de 50 segundos. Cuando entras, sus luces se apagan y ponen una música que hizo que me emocionase de repente. Hay un cronómetro que muestra en qué piso estás y por cuanto tiempo, y en el techo se pueden ver varias lucecitas que representan constelaciones.





En el piso 89 disfrutamos de vistas simplemente ESPECTACULARES. También se puede acceder al piso 91, que no está cubierto y que tiene unos barrotes como protección.



Otra "vista" interesante del Taipei 101 es su famoso amortiguador de masa, que está colgado como un péndulo y cuya forma redonda y color dorado recuerdan al sol. Gracias a él, el edificio se puede considerar el más seguro de Taipei cuando hay terremotos o tifones. 




Después de pasar más de una hora admirando las vistas más maravillosas que jamás había visto, mi familia y yo nos fuimos a hacer cola (sí, ¡otra vez!) para salir del observatorio. Había azafatos controlándola, y se movía muy despacio. Antes de salir del piso 89, vimos esta pequeña exposición de pequeñas (y no tan pequeñas) obras de arte, que si no recuerdo mal están hechas de coral. Todo estaba a la venta, pero dudo que con sus precios desorbitados tuvieran muchos compradores. 



Conclusión: subir al Taipei 101 es una experiencia única y sus vistas de la ciudad son realmente impresionantes; tanto, que no soy capaz de describirlas con palabras. Hay cosas que necesitan ser vistas en directo para poder entenderlas y disfrutarlas. 

lunes, 12 de enero de 2015

18 y 19 de enero del 2014: Un fin de semana en Taichung

Taichung (台中 Taizhong) es una ciudad situada en el centro de Taiwán que visité por primera vez en octubre del 2013. Pocos meses después, de repente, me vi organizando un fin de semana allí otra vez. La idea fue de mi novio, cuyo mejor amigo vive allí y al que le apetecía visitar. Quería que fuéramos juntos y, ¿por qué iba a decir que no? 

Taiwán es una isla pequeña, y viajar es muy barato y sencillo. Para ir a Taichung, hay buses cada hora todos los días desde la Main Station de Taipei. Lo único que tuve que preparar fue una mochila con ropa y, como no, mi cámara de fotos. 

Después de algunas horas de aburrimiento en el autobús, llegamos a Taichung y lo primero que hicimos fue alquilar una moto. Como ya había visitado la ciudad antes, no me quedaba mucho por ver allí, pero tenía claro cuál sería el primer sitio que visitaría, ya que me había quedado con las ganas de hacerlo en mi visita anterior. Se trataba de la Rainbow Village (彩虹眷村 Caihong Juancun), cuyas fotos de colorines me atraían mucho en Internet. Después de comer en uno de los pocos restaurantes que quedaban abiertos cuando llegamos, fuimos allí guiados por el amigo de mi novio. 

La Rainbow Village está un poco alejada del centro de la ciudad y se compone de algunas casas pequeñas pintadas de varios colores muy llamativos. Al contrario de lo que esperaba, había muchas personas haciéndose fotos allí. Me decepcionó un poco porque era más pequeño de lo que esperaba, y no matamos demasiado tiempo allí. Delante de una de las casas estaba el autor de las pintadas charlando con alguna gente y hasta dejando que se hicieran fotos con él. Según cuentan en Internet, este señor decidió pintar las casas para darles cierto valor artístico y evitar que el gobierno las demoliese. Su idea funcionó, ¡vaya si funcionó!





Nuestra siguiente parada fue para dar un paseo en un parque muy céntrico llamado Qiuhonggu (秋紅谷). Allí pudimos ver los restos de una exposición de esculturas de osos de colores que representaban diferentes países o cosas. El parque es muy feo y poco natural, pero es totalmente diferente a todos los que había visto antes.  La diferencia entre las fotos que hay en Internet y la realidad es curiosa.





 



­Después de hacer tiempo en el parque nos dirigimos a uno de los night markets más famosos y grandes de Taiwán, el Fengjia night market (逢甲夜市 Fengjia yeshi). Como casi todos los puestos tenían colas no pudimos probar demasiadas cosas nuevas, pero estas fueron algunas de ellas:

1. Fideos instantáneos rellenos de queso y patata (uno de los snacks taiwaneses más deliciosos que jamás he probado). 

"Si no has probado este snack no puedes decir que has pasado por el night market de Fengjia" 





2. Calamar relleno




3. Pastel de carne australiano




El paseo por el night market se nos hizo corto, y antes de ir a nuestro hotel buscamos un sitio para tomar un postre. El restaurante que encontramos fue el más cutre que jamás había visto en Taiwán: no tenía paredes.



De camino al hotel, que estaba muy cerca del night market, vi este restaurante de comida tibetana, y me arrepentí de haber cenado. 



Día 2

Al día siguiente me alegré de recibir la noticia de que el amigo de mi novio no podía comer con nosotros, porque eso significaba que podíamos elegir dónde comer, y yo tenía muy claro donde sería. Este fue el primer restaurante tibetano que vi en Taiwán, y como el Tíbet es uno de mis países favoritos, estaba muy contenta. 



Los dueños del restaurante eran tibetanos y hablaban mejor en inglés que en chino. Aunque no me parecieron maleducados, sí me parecieron muy secos, excepto por una dependienta muy amable y habladora que nos contó que una de sus hermanas vive en España. 

Tras hojear un menú muy interesante, pedí ternera con queso tibetano, que por cierto se sirve acompañado con pan tibetano, que se parece mucho al hindú. Fue un poco caro pero estaba delicioso. 




Al acabar de comer nos reunimos con el amigo de mi novio, que nos guió al templo de Confucio de Taichung  (台中市孔子廟 Taizhongshi Kongzimiao). Aunque no esperaba mucho de él, fue un sitio que me encantó, sobre todo por fuera. Es uno de los templos más grandes que he visto en Taiwán. Tenía muchas ganas de verlo por dentro, pero cuando apenas llevábamos unos cinco minutos allí, un hombre nos empezó a gritar para que nos fuéramos porque lo iban a cerrar. ¡Y solo eran las cinco de la tarde! 



Los estudiantes de Taichung piden a Confucio suerte para sus exámenes utilizando estos papelitos 



Pronto empezó a anochecer y llegó el momento de tomar nuestra última cena en Taichung. Paseando cerca del night market de Fengjia, encontramos, de casualidad, un restaurante conocido en el que me apetecía mucho comer: el Modern Toilet, que por cierto es un restaurante originario de Taiwán y no de Japón como mucha gente piensa. Su comida no tiene nada de especial, pero su decoración y mobiliario lo hacen único: los asientos son retretes y la comida se sirve en retretes en miniatura. Los helados tienen forma de caquitas y las lámparas también. Está decorado de una manera muy escatológica, pero sin caer en el mal gusto.






Al acabar de cenar devolvimos la moto que habíamos alquilado y fuimos a esperar al autobús en una de las estaciones de autobuses de Taichung.


Conclusión: ir al night market de Fengjia y visitar el templo de Confucio de Taichung son dos experiencias altamente recomendables. Aunque Taichung no sea una gran ciudad como Taipei, merece la pena salir de "casa" y descubrir cosas nuevas.